
La narración comienza con Edward Prendick, único superviviente del naufragio del *Lady Vain*, que tras días a la deriva es rescatado por el carguero *Ipecacuaña*. A bordo, conoce a Montgomery, quien...
La narración comienza con Edward Prendick, único superviviente del naufragio del *Lady Vain*, que tras días a la deriva es rescatado por el carguero *Ipecacuaña*. A bordo, conoce a Montgomery, quien lo cuida, y presencia la presencia inquietante de un hombre de rostro negro y aspecto deforme, además de varios animales enjaulados, incluido un puma. El capitán, hostil y borracho, obliga a Prendick a desembarcar en un bote a la deriva, pero finalmente Montgomery y su tripulación, compuesta por individuos de aspecto extraño, regresan a rescatarlo y lo llevan a una isla remota.
En la isla, Prendick es recibido por un hombre de pelo blanco, el Dr. Moreau, quien le revela que el lugar es una estación biológica. Confinado inicialmente en una habitación, Prendick escucha los desgarradores alaridos de dolor del puma procedentes del recinto de Moreau. Esto, unido a recuerdos de un escándalo pasado sobre crueles experimentos de vivisección asociados al nombre de Moreau, despierta sus sospechas. Al explorar la isla, se encuentra con criaturas que, aunque de forma humana, poseen rasgos y comportamientos animales inconfundibles, como un hombre que bebe a cuatro patas en un arroyo y un grupo con rasgos porcinos. Una de estas criaturas lo persigue por la jungla, en una huida aterradora, hasta que Prendick la golpea con una piedra y logra escapar.
De vuelta al recinto, Montgomery deduce por su estado que Prendick ha visto a los habitantes de la isla. Sin dar explicaciones directas, le administra un sedante. La trama establece así el horror central: el Dr. Moreau, un científico exiliado por su falta de ética, utiliza la vivisección y cirugía experimental para transformar animales en criaturas humanoides, imponiéndoles una ley para suprimir sus instintos bestiales. La novela explora los límites de la ciencia, la naturaleza de la humanidad y la violencia latente, tanto en el creador como en sus criaturas. Prendick se encuentra atrapado en este mundo grotesco, comenzando a comprender la verdadera y aterradora naturaleza de la isla y sus habitantes.