
El episodio del podcast "La Razón" presenta una conversación entre las anfitrionas Luizana Ribeira y Anacaro, junto con la invitada Ana María Romero, psicóloga y doctora en neurociencias cognitiva...
El episodio del podcast "La Razón" presenta una conversación entre las anfitrionas Luizana Ribeira y Anacaro, junto con la invitada Ana María Romero, psicóloga y doctora en neurociencias cognitiva aplicada, para abordar el tema del neurodesarrollo en la primera infancia. Romero, quien también es madre de dos hijos y tiene experiencia como investigadora, docente y maestra integradora, explica que el neurodesarrollo es el proceso evolutivo del sistema nervioso central, que abarca desde los 0 a los 6 años, una etapa que ella denomina "la época poderosa" debido a la plasticidad cerebral y la capacidad de multiplicar tanto estímulos positivos como negativos. Aclara que, en lugar de usar el término "normal", prefiere hablar de desarrollo "típico" o "esperado", basado en hitos madurativos, que son conductas observables que indican que el cerebro se está desarrollando adecuadamente en áreas como comunicación y lenguaje, motricidad gruesa y fina, cognición, social-individual y sensorial. Si un hito no aparece en una ventana crítica, como caminar entre los 9 y 18 meses o desarrollar el lenguaje entre 0 y 3 años, se deben activar alertas para enriquecer el ambiente, pero sin caer en diagnósticos inmediatos o alarmismo, ya que la sobreinformación en redes sociales puede llevar a mitos y negación. Romero enfatiza que el desarrollo es secuencial y articulado; por ejemplo, un retraso en el lenguaje temprano puede afectar la lectoescritura a los 5 o 7 años, por lo que el tiempo es un recurso no renovable. También aborda mitos comunes: la alimentación complementaria, con texturas y masticación, fortalece patrones neuromotores esenciales para hablar, y el uso excesivo de pantallas impide experiencias enriquecedoras como el juego y el movimiento, lo que lleva a problemas de tono muscular, atención y creatividad. En cuanto a las pantallas, recomienda seguir guías de organizaciones como la OMS y UNICEF: nada de dispositivos hasta los 6 años, sin internet hasta los 9, dispositivos con control parental y sin internet hasta los 13, y redes sociales solo desde los 16 años, tras enseñar ciberseguridad. Finalmente, reflexiona sobre la paradoja social de que la tecnología avanza más rápido que la conciencia de su uso, y critica que los padres a menudo están más pegados a sus pantallas que los niños, lo que puede generar culpa en madres que se dedican al hogar, aunque no existe una relación directa entre quedarse en casa y dificultades del desarrollo. La conversación concluye con un llamado a la conciencia y a la acción oportuna, sin extremos, para aprovechar las ventanas de desarrollo y criar niños con el mejor ambiente posible.